Cynthia Briceño, periodista
7 octubre, 2025
  • La educación costarricense atraviesa hoy su mayor deterioro. El rezago, los recortes y la falta de rumbo ponen en juego no solo el futuro de los estudiantes, sino la fortaleza de la democracia

La educación costarricense fue durante décadas el motor de movilidad social y cohesión. Hoy, sin embargo, ese pilar se tambalea.

El Décimo Informe Estado de la Educación confirma el deterioro y, en palabras de la docente universitaria y columnista Abril Gordienko López; la situación “ya no admite más espera ni improvisaciones”.

Nuestros niños no tienen tiempo. Cada día que pasa sin soluciones es una oportunidad perdida, y esas oportunidades no vuelven”, enfatiza. Para Gordienko, el problema no es solo académico: es político y social. “La política pública en educación toma tiempo, pero los niños no tienen tiempo. Y cuando el país posterga su educación, está debilitando también su democracia”.

El rezago acumulado tras las huelgas de 2018 y 2019, seguido por los cierres prolongados de aulas durante la pandemia, marcó un antes y un después. “Costa Rica tiene el triste récord del país con los cierres más prolongados de América Latina y probablemente del mundo”, señala. Ese encierro, agrega, no solo afectó el aprendizaje: Privamos a nuestros niños del contacto con el sistema de protección del Estado por prácticamente dos años. Las escuelas no son solo aulas, son redes de seguridad, advierte.

Cuando la política llega tarde

La falta de una política de Estado agrava la crisis. Gordienko recuerda que el informe del 2021 ya había advertido sobre un “apagón educativo”, pero no se actuó con la contundencia necesaria. “El diagnóstico estaba sobre la mesa y el gobierno actual tenía la oportunidad de tomar el tema y hacer de él su proyecto de mayor impacto. No lo hizo. Y cuando la educación se posterga ,lo que se erosiona no son los planes de un ministerio,  es la igualdad de oportunidades y el desarrollo y las oportunidades del país entero”.

A ello se suman los recortes presupuestarios de los últimos años,que fueron recortes brutales”.  Se afectaron becas, transporte escolar y comedores. Y sin esos apoyos, cientos de estudiantes simplemente no pueden permanecer en el sistema”, señala. Para ella, hablar de ajuste fiscal sin proteger la educación es un error de enormes consecuencias: Si hay que socar la faja, no puede ser en educación. Ahí es donde el país se juega la democracia”.

Una cruzada nacional por lo esencial

Frente a este panorama, Gordienko impulsa una propuesta clara: una cruzada nacional por la recuperación de aprendizajes básicos en lectura, escritura y aritmética. “Esto no lo puede resolver solo el MEP. Necesitamos convocar a universidades, a los estudiantes de trabajo comunal, a docentes pensionados, a ONGs, a empresas, a todos”, explica. Incluso propone acciones sencillas pero poderosas: “Si todos los costarricenses donáramos un libro, ya estaríamos dando un paso. No podemos pretender que nuestros niños aprendan a leer sin libros”.

Más allá de las medidas técnicas, su lectura es profundamente política: “La educación es estratégica no solo para el talento humano y la competitividad del país, sino para sostener nuestra institucionalidad democrática”.

Por eso insiste en que el tema no puede quedar atrapado en cálculos partidistas ni en promesas de campaña. Es un momento de quiebre para el país, un momento crítico, y tenemos que estar a la altura de lo que la historia nos demanda, puntualiza.

 

  • El episodio completo está disponible en las plataformas de PolítiKAS en Línea, espacio dedicado al análisis de temas de democracia, seguridad e innovación. Clic aquí
    Los contenidos publicados expresan la opinión del autor/ autora o sus entrevistados y no necesariamente la visión de la Fundación Konrad Adenauer.

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