Un ascenso hacia el potencial del liderazgo político en las juventudes

 Joseth Rodríguez, Para PolítiKAS en línea
22/08/2024

Un ascenso hacia el potencial del liderazgo político

  • Mi experiencia como participante del taller de formación Incidamos 506, generación 2024.

 ¿Alguna vez se han preguntado qué se siente al escalar una montaña? Me refiero a aquellos que no tienen la experiencia como yo, de hacerlo  hecho físicamente.

Pero, en esta ocasión, no, tampoco les voy a hablar de una montaña física, sino de un desafío personal que te empuja a alcanzar nuevas alturas. Para mí, esa montaña fue el taller de formación:  INCID@MOS +506: Liderazgo que deja huella, desarrollado por La Fundación Konrad Adenauer y el Consejo de la Persona Joven y en el que participé junto a más de 80 jóvenes de todo el país.

Recuerdo la primera vez que vi la convocatoria del taller. Me sentí atraído por la idea de conectar con otros jóvenes que, como yo, sueñan con oportunidades de cambio y  con un futuro mejor para nuestro país.

Al inscribirme, no sabía que estaba a punto de emprender una aventura que me transformaría de muchas maneras. Cada módulo era como una nueva cima que escalar, y con cada paso, mi visión del liderazgo y mi papel en la sociedad se ampliaba.

El sendero correcto

Al analizar las complejidades de la política costarricense, me di cuenta de que tenía el poder de marcar la diferencia. Y al desarrollar habilidades de comunicación y resolución de conflictos, me sentí más preparado para enfrentar los desafíos que nos esperan.

Fueron semanas de trabajo, porque ninguna subida es fácil si no se trabaja. Tampoco si no se confía en las personas y el proceso.

Por eso, fue muy valioso el que nos dejáramos guiar por personas capacitadas que nos ayudaron a conocer, analizar, profundizar y reflexionar de una manera interactiva sobre la realidad política, social, ambiental y económica del país, en sus diferentes escenarios, para una comprensión integral.

Y es que, solo  al entender como  incidir comienza por estar presente, es como me di cuenta de que mi generación tiene un enorme potencial para transformar la política, o lo que quiera en el país.

De manera que así me lo tomé y lo tomaron la mayoría de mis compañeros. Aceptando la oportunidad y el reto de: mucho que estudiar, mucho  que compartir desde cada una de nuestras realidades (urbanas y rurales), y mucho  que aprender de cosas de las que había escuchado, pero me faltaba conocer más: ¿Cómo promover la participación de jóvenes en política?, ¿qué hacer para una comunicación más efectiva de los temas que nos interesan?, ¿qué herramientas usar para  la resolución de conflictos? , ¿cómo  la tecnología, la inteligencia artificial y la ciberseguridad afecta el ejercicio de la política y nuestra vida social?, en fin.

Ascenso, base y cima

Y vendría luego  la oportunidad de juntarnos físicamente y poner en uso lo aprendido y compartido, en el Campamento de tres días, propuesto como cierre para la experiencia.

En esos días, nuevamente fuimos retados a expresar nuestras ideas, ahora sin con el aporte de lo aprendido y compartido. Pudimos armar nuestros proyectos, inyectarlos de nuestra vitalidad e ilusionarnos con la posibilidad de incidir verdaderamente en las situaciones que nos afectan o importan de manera cercana a nosotros como jóvenes, a nuestras familias, comunidades y colectivos.

Ahora que escribo este texto, como parte de una invitación que recibí para que pudiera contar mi experiencia,  me doy cuenta de que en realidad fueron como dos tipos de formación distintas, pero complementarias: la primera parte una aventura de exploración, de aprendizaje y de ascenso a través de las clases virtuales;  y la segunda,  el campamento de cierre, donde de una forma más real, pudimos demostrar cual es la huella que como jóvenes políticos y sociales queremos dejar.

Me impresionó conocer perspectivas y abordajes de mis compañeros de generación en temas tan actuales y relevantes como: la seguridad ciudadana, el suicidio como fenómeno social, el cambio climático y las soluciones para el manejo de basura en comunidades rurales, e ideas acerca de formas novedosas para  de atraer a los jóvenes hacia agrupaciones políticas, a las que hoy, normalmente los jóvenes no se sienten muy cercanos.

En cada etapa el común denominador ha sido, sin duda para mí, el agradecimiento por las oportunidades, la presencia de una fuerza  que como jóvenes tenemos y la determinación de mis compañeros y compañeras de fortalecer la presencia, habilidades y competencias de nosotros los jóvenes con renovado liderazgo  y para contribuir la mejora de la realidad social, política y económica del país.

 

* Los contenidos publicados expresan la opinión del autor, autora o sus entrevistados y no necesariamente la visión de la Fundación Konrad Adenauer.

 

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