Cynthia Briceño, periodista
10 julio, 2024
  • La elección de la primera presidenta de México marca un hito en la política mexicana y abre una nueva era de posibilidades y desafíos en su política interna y externa

 Cynthia Briceño Obando
Periodista- PolítiKAS

México eligió a Claudia  Sheinbaum Pardo,  su primera presidenta en 200 años,  el 2 de junio. Y con esta elección, muchas cosas se mantendrán con un nuevo sexenio presidencial del Partido Morena, pero también,  otras cambiarán.

El mismo día de la elección, la candidata anuló su voto, manteniendo así una práctica que  expresidente Manuel López Obrador ya había realizado las elecciones pasadas.

Sheinbaum escribió en su papeleta el nombre de Ifigenia  Martínez, una reconocida economista y ex senadora por la izquierda mexicana, que no participaba en estas elecciones.

Este signo mostraba ya dos mensajes: el primero, una continuidad con el discurso político de su mentor, y el segundo, la certeza de un triunfo asegurado. Y es ahí,  donde empiezan algunos cambios.

La candidata de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” ¾ integrada por  el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y los Partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) ¾ ;  llega al poder con el  59,76 % de los votos de la elección, equivalente a más de 35,9 millones de sufragios a su favor, apoyo que no obtuvo Obrador, ni hasta ahora, ningún otro presidente mexicano electo.

Además, gobernará con la Cámara de Diputados y el Senado a su favor, pues la coalición obtuvo un total de 373 diputados, lo que le da mayoría calificada en el Parlamento, mientras que en el Senado alcanzó 83 escaños, muy cerca también de la mayoría calificada.

“Esto le da a la nueva presidenta,  casi que el camino libre para hacer todos los cambios a la Constitución Mexicana y las reformas que deja pendientes su predecesor; entre ellas: al sistema electoral, que plantea cambios sustantivos al Instituto Nacional Electoral (INE) con mayor injerencia del Gobierno y competencias más comprimidas y eliminar a diputados y senadores plurinominales; la consolidación del rango militar de la Guardia Nacional y el voto directo para la elección de magistrados” explica Ericka Cerdas Solano, relacionista internacional y estudiante de la maestría en Gestión Pública Aplicada del Tecnológico de Monterrey.

Desafíos de la política interior y exterior

La fuerza para gobernar con que llega la nueva presidenta es tan arrolladora  como inesperada, tanto para el mismo partido ganador, pero más para la oposición, que no se esperó un triunfo así de contundente.

Este es el análisis que hace Eduardo Walsh Vargas,  economista y gerente de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer,  oficina de  México; para quien la elección de Sheinbaum muestra no solo que la campaña llevada adelante por la  Coalición ¾ larga, millonaria en publicidad y amparada a la política asistencialista del gobierno de Morena ¾ dio excelentes resultados;  sino que se encontró al frente con una oposición disminuida en su fuerza política, sin un discurso claro, ni la capacidad de atraer o convencer a los votantes hacia su propuesta.

“Creo que el resultado de las elecciones, es producto de un país,  que es la catorceava economía del mundo, donde lo que no falta es riqueza, pero que por muchos ha estado mal repartida, mal distribuida y altamente concentrada entre el poder político y el poder económico y que cada vez más la gente que ha sido desfavorecida lo resiente y lo manifiesta en la urna, apoyando a quien, populistamente ha venido a darles algo diferente, aunque sea poco. No es lo mejor, pero es lo más lógico que pase”, señala.

En esta línea, aseguró que  política interna mexicana enfrenta el desafío de rescatar y equilibrar la relación sana de contrapesos para el ejercicio de una verdadera democracia y analizar con seriedad los fenómenos políticos, como el populismo, hoy tan presentes  y que responden a realidades locales, asociadas a desigualdad y violencia.

A lo externo,  su lectura, es igualmente crítica, pues siendo México el país que es y teniendo la importancia geopolítica que tiene, no parece lo más estratégico darle continuidad al ostracismo que ha sido parte de la política del gobierno actual.

‘’México no puede seguir ausente de los foros internacionales centrales de los que es miembro (ONU, G20, OCDE, COP, etc.), ni tampoco, en su relación con Estados Unidos, que claramente marca el futuro económico del país y que ahora, estará pendiente del resultados de las elecciones presidenciales allí y de si el pragmatismo practicado por AMLO puede mantenerse en la potencial combinación Trump-Sheinbaum”.

Continuidad con sello propio

 Uno de los lemas destacados de la campaña de Sheinbaum fue “continuidad con sello propio”.

AMLO ha prometido alejarse de la política y su predecesora ha subrayado que quiere seguir su propio camino; honrando la llamada la Cuarta Transformación de México (4T), pero con más énfasis en otros que a ella le importan: cambio climático y transición energética, el desabastecimiento del agua, por ejemplo.

Esto le supone  retos estructurales complejísimos, o como se dice en lenguaje de políticas públicas, “problemas perversos” en muchos temas: acceso a la educación y la salud, desigualdad económica, pobreza, violencia, inseguridad, machismo y gobernabilidad.

En el caso de la violencia y seguridad, la presidencia ha expresado que su gobierno será de “cero impunidad”, un enorme reto en un país con estadísticas de homicidio superior a los 80 diarios y donde muchos son feminicidios y una campaña electoral marcada por una escalada de violencia electoral, que tuvo graves efectos en el electorado y en las candidaturas de los estados federados en forma de intimidación física, secuestros e incluso asesinatos de candidatos.

En cuanto a los derechos de la mujer, Sheinbaum ha afirmado en repetidas ocasiones ser feminista, pero, a criterio de la mayoría,  aún no deja ver con la fuerza esperada o más allá del discurso, su compromiso con los derechos de las mexicanas.

En el ámbito político, la líder izquierdista de MORENA dijo en su discurso de victoria,  que prometía guardar la pluralidad, respetar las minorías y profundizar la democracia.

Eso es algo que deberá demostrar, equilibrando el accionar del gobierno (como fuerza casi sin contrapesos) mostrando su capacidad para hacer acuerdos con partidos de oposición y otorgarles espacios para crear una verdadera democracia, apunta Walsh.

A la economía mexicana, no le tomó por sorpresa la continuidad de Morena en el poder, aseguran los analistas, pero si los resultados en el Senado y Congreso, cuya reacción más inmediata fue la caída del peso mexicano en los mercados, a niveles cercanos en los tiempos de COVID.

Seguramente a la nueva Jefa de Estado la mantendrá más ocupada  la próxima renegociación Tratado de Libre Comercio de América del Norte T- MEC, la migración y las deterioradas relaciones externas con Estados Unidos., apunta a su vez, Cerdas.

Mientas que Walsh destaca como, la interdependencia económica entre México y Estados Unidos, de la que ambas partes se han beneficiado hasta ahora, está en juego y, por lo tanto, es un elemento geopolítico o geoestratégico del que debe estar muy atenta la nueva gobernante.

Política como ciencia

Claudia Sheinbaum es científica, licenciada en Física y doctora en Ingeniería Energética,  por lo que muchos están de acuerdo en que su accionar político va a estar marcado de un manejo de políticas públicos basado en evidencia.

Para Walsh la nueva presidenta mantiene un perfil  más discreto y reservado, “ por lo que es de esperarse que practique un gobierno mucho más tecnocrático y busque construir más una personalidad de jefa de Estado y menos de líder popular, pero eso es todavía una gran incógnita”, asegura.

En su discurso luego del triunfo electoral,  la noche de las elecciones, Sheinbaum  envió señales de reconciliación tras la fuerte polarización que vive su país. Dijo que quería gobernar para todos en México. Queda por ver cómo planea implementar esto a partir de 1 de octubre en asuma el poder.

* Los contenidos publicados expresan la opinión del autor/ autora o sus entrevistados y no necesariamente la visión de la Fundación Konrad Adenauer

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